LARREA GANA EL PARTIDO

HA Zornotza-78; Gallofa-75 Parciales: 13-32, 26-9 (39-41); 20-19 (59-60), 19-15 (78-75) El titular de esta crónica lo dice todo. Si este partido se hubiese jugado en cualquier otra cancha que no fuera Larrea, la derrota habría sido un hecho, y además rotunda ante un equipazo como es el Gallofa santanderino. Pero se jugaba en nuestro […]

HA Zornotza-78; Gallofa-75
Parciales: 13-32, 26-9 (39-41); 20-19 (59-60), 19-15 (78-75)

El titular de esta crónica lo dice todo. Si este partido se hubiese jugado en cualquier otra cancha que no fuera Larrea, la derrota habría sido un hecho, y además rotunda ante un equipazo como es el Gallofa santanderino. Pero se jugaba en nuestro hogar y nuestra afición iba a evitar esa primera derrota como locales a base de generar un tipo de ambiente que solo se ve en las grandes ocasiones: el Infierno Verde de Larrea.

Y eso, esa presión incesante de la afición zornotzarra, esa caldera de pasión desatada, ha sido lo que ha llevado a los chicos de Garita a la victoria. Algo que parecía muy difícil, casi imposible viendo/sufriendo los primeros minutos de partido, todo el primer cuarto. Durante esos primeros diez minutos los cántabros nos pasaban por encima sin piedad. Era un baño en toda regla. Primoroso primer acto de los de Benjamín Santos. Un conjunto con ilustres veteranos como David García Peña o Jaime García, perfectamente acompañados por el resto de una gran plantilla que de no ser porque muchas veces esta temporada la suerte les ha dado la espalda merecerían estar mucho más arriba. A nosotros nos faltaba Ander García y Duane Morgan jugaría muy mermado, cojeando ostensiblemente y esforzándose en ayudar pese al dolor. Pero las bajas no son excusa, el rival era infinitamente superior, y no solo porque clavara triple tras triple –alguno impresionante, como el de Jaime García desde su casa- con un porcentaje increíble, sino que también hacían perfectamente las labores en defensa y nos dejaban sin ideas, sin ver el aro. Ante el estupor de la afición local y la algarabía de la animosa representación cántabra en la grada, el Gallofa se ponía 9-29 en el marcador. ¡9-29! Nos estaban destrozando y no veíamos la manera de frenar aquella exhibición superlativa de los santanderinos. Concluirá ese cuarto con un 13-32 que no presagiaba nada bueno. Olía a derrota en Larrea.

Un olor que no agradaba a nuestros aficionados. Entonces, en el segundo cuarto, la Marea Verde entiende que es su hora, que si los chavales se ven desbordados y no pueden con un rival superior, habrá que echarles una mano. Se empieza a echar leña a una caldera que acabará convertida en infierno –en el buen y deportivo sentido de la palabra- y las cosas comienzan a cambiar. El equipo siente ese aliento, se ve poseído por ese espíritu orgulloso y combativo de la afición y presenta batalla. El primer gran éxito es frenar la hemorragia en defensa. No se conceden facilidades, aunque seguimos con serios problemas para cerrar el rebote, y se corta radicalmente el ritmo anotador de los visitantes. En la otra mitad de cancha se consigue hallar caminos al aro rival. En el baloncesto, como en tantas otras cosas, el estado de ánimo es fundamental, y cuanto más se van recortando las diferencias, más entonado está el Zornotza y más fallón el Gallofa. Así, punto a punto, con más entusiasmo que buen juego, los verdes llegan al descanso vivos, muy vivos, 39-41. Solo dos puntos por detrás, quién lo iba a decir luego de aquel impactante primer asalto en el que casi acabamos KO.

A la vuelta de vestuarios la lucha continuará por senderos de igualdad. Seguiremos con muchas imperfecciones ante un rival que lo está haciendo mejor, pero surge entonces en mitad de ese Infierno Verde un diablo llamado Myck Kabongo que nos mantendrá en el partido. El base zornotzarra está brillante en ataque y eso nos permite cortar de raíz nuevas intentonas de escape visitante. Larrea ya es entonces todo un espectáculo; con las aficiones entregadas y dos equipos dándolo todo. Siempre se ha dicho que una remontada no es completa hasta que no se da la vuelta al marcador, y el Zornotza no lo conseguirá hacer en este tercer período, teniendo que conformarse con llegar al cuarto final un punto por debajo, 59-60. Emoción para dar y tomar.

Vaya último cuarto. Más para vivirlo que para verlo. Se podrá jugar mejor, se podrán cometer menos errores, pero cuando los protagonistas de un partido de baloncesto se vuelcan de esa manera, ponen el corazón cada uno en su cometido, el espectáculo está servido y solo queda agradecer a todos, absolutamente a todos, el esfuerzo. Último acto de una obra imperfecta pero impresionante y cautivadora. Cambio radical de escenario: de aquel primer cuarto en el que estábamos siendo sometidos sin responder pasábamos a unos últimos diez minutos donde el factor anímico será determinante. El equipo ha recibido tal transfusión de orgullo y combatividad de la afición que finalmente completa la remontada. No solo eso, incluso parece sentenciar el partido tras un 73-66. Pero delante no hay un equipo cualquiera, está el Gallofa, un equipazo, igual de orgulloso y combativo, incapaz de rendirse. Gran reacción de los santanderinos que vuelven a empatar el encuentro. Llegan los minutos finales llenos de tensión y emoción. Llegan las acciones al límite, la sucesión de jugadas decisivas que no terminan decidiendo. Los verdes abren una ligera brecha de tres puntos. Esa con la que se llega a la jugada final. Jaime García tiene el balón, se juega el triple que nos llevaría a la prórroga, pero Richaud Pack tapona el lanzamiento. ¡Victoria! 78-75.

Se desbordaba la alegría en Larrea entre una afición que ha sido clave y decisiva, que ha llevado en volandas a su equipo, haciéndole creer en la remontada y posterior victoria, algo que parecía inconcebible tras el primer cuarto. Enorme actuación del rival, un Gallofa que nos habría ganado si solo se hubiese enfrentado al equipo llamado HA Zornotza, pero es que se ha tenido que enfrentar a toda una Marea Verde zornotzarra a pleno rendimiento, y cuando eso sucede… En definitiva, estupendo espectáculo baloncestístico el dado por ambos equipos y ambas aficiones. A eso se le llama vivir el baloncesto. Mil gracias a todos los protagonistas.

Myck Kabongo ha sido el indiscutible MVP del partido con 36 de valoración, gracias a sus 36 puntos (6/9 en triples), 7 rebotes, 4 asistencias y 6 faltas recibidas. Dados los problemas que hemos tenido para cerrar los rebotes, hay que mencionar la buena labor en ese sentido de Imanol Orue-Mazaga y Unai Mendikote (8 capturas cada uno) y el sacrificio de Duane Morgan, que pese a su lesión ha ayudado con 7.

De esta manera tan sufrida llegaba nuestra vigésima victoria. Seguimos empatados en lo alto de la clasificación con el líder Estela, vecino del Gallofa. Cualquier tropiezo se puede pagar caro y cada partido la cosa se complica más y más. Y ojo, porque el próximo encuentro será el derbi vizcaíno ante el Santurtzi, casi nada al aparato, y se disputará el sábado a las 18’45 en el polideportivo Mikel Trueba. Otra prueba de fuego. Y las que nos esperan.

1, 2, 3,… ZOR-NO-TZA!!!

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