ATASCADOS

Zornotza ST-75; Innova Chef-78 Parciales: 21-25, 15-15 (36-40); 18-11 (54-51), 21-27 (75-78) Tras un gran arranque de competición, con tres victorias consecutivas, ahora nos hemos quedado atascados; los dos últimos partidos han sido otras tantas derrotas y aquella efervescencia inicial se ha apagado, aunque es de esperar que solo temporalmente y que retomemos más pronto […]

Zornotza ST-75; Innova Chef-78
Parciales: 21-25, 15-15 (36-40); 18-11 (54-51), 21-27 (75-78)

Tras un gran arranque de competición, con tres victorias consecutivas, ahora nos hemos quedado atascados; los dos últimos partidos han sido otras tantas derrotas y aquella efervescencia inicial se ha apagado, aunque es de esperar que solo temporalmente y que retomemos más pronto que tarde la sana costumbre de ganar. Pero de momento, este fin de semana, ha tocado perder.
Al igual que la semana pasada, en esta ocasión también podríamos buscar consuelo en eso de que ha sido un partido igualado, con alternativas, un cara o cruz, pero la realidad es que tanto en Morón como en Larrea el equipo ha estado un puntito de nivel –de juego, de intensidad, de chispa o de un no sé qué- por debajo del contrario. Este sábado los zamoranos nos han ganado merecidamente por mucho que hayamos tenido nuestras opciones, porque ellos han creído más en la victoria, en sí mismos, aguantando nuestros embates, recuperándose de los malos momentos y tomando el control final del juego.
Aunque antes de todo eso parecía que ese control sería nuestro, pues hemos comenzado fuertes (5-0), con un Borja Mendia en estado de gracia, haciendo de todo y destacando en la labor triplista (7/10 acabaría mostrando su estadística en ese apartado). Pero pronto replica el Innova Chef (CB Zamora) con un 0-9. Y así se pone el partido entretenido, porque cada equipo pega sus respectivos arreones y las alternativas en el marcador son constantes. Cada acción tiene su reacción; tú logras una miniracha, yo te respondo con otra. La rigurosidad defensiva no es ejemplar y los puntos llegan con relativa facilidad. A dos minutos del final del primer cuarto ganamos 21-17, pero un 0-8 deja el marcador en 21-25.
Ambos conjuntos están apostándolo casi todo al triple, cosas del baloncesto moderno, y escasean los tiros de dos puntos. En el segundo cuarto la dinámica es la misma, los cambios en el mando del marcador son constantes; réplicas, contrarréplicas y requetecontrarréplicas. Eso sí, se empieza a ver alguna combinación más entre tiro lejano y juego al poste. Los puntos no dejan de acumularse en uno y otro bando, pero a tres minutos del descanso llega una sequía general de la que saldrá mejor parado el cuadro zamorano. Como en el primer asalto, el tirón final lo dan ellos, pasándose de un 34-32 al 36-40 con el que nos vamos al descanso.
Al reiniciarse el juego llega nuestro primer momento de apuro: sin darnos casi cuenta estamos ocho abajo (36-44), sin embargo, somos capaces de rehacernos, y no solo eso, durante seis minutos nos convertimos en los amos del partido con una mixtura perfecta de triples y canastas en la pintura, además de una disposición defensiva zonal que cortocircuita al Innova Chef. El parcial de 15-2 nos pone cinco arriba, 51-46, y con un subidón anímico que nos hace creer que la cuarta victoria está al caer. No nos da tiempo en este cuarto para seguir rematando la faena y nos tenemos que conformar con una ventaja de tres puntos, 54-51, aunque las sensaciones son muy positivas.
Pero todo cambia en el último cuarto. Los zamoranos que estaban alicaídos salen de la depresión a base de canastas de un Ryan Nicholas que lo había fallado casi todo hasta entonces. El estadounidense, demasiado libre, rompe nuestra zona con tiros de media distancia. Sus puntos unidos a la excelente dirección del joven esloveno Ziga Samar nos resultan devastadores. En cuatro minutos nos han borrado del mapa, como si el tifón Hagibis hubiese pasado por Larrea. ¡Parcial de 3-18! Nos vemos con el agua al cuello, 57-69, y de aquellas sensaciones positivas ya no queda nada. Corey Johnson y Raúl Frías lanzan triples salvavidas para mantenernos a flote tras un 7-0. Estamos vivos y queda tiempo para la remontada. Zamora no pierde los nervios y soporta nuestros zarpazos con serenidad y templanza. Pero estamos en nuestra casa, ante nuestro público, y venderemos cara la derrota. Entramos en el último minuto con una canasta de Yevgen Sakhniuk que nos pone a tiro de triple (73-76). Samar anota un tiro libre (73-77). Fallamos un triple, pero a medio minuto del final los zamoranos pierden el balón. Tiempo muerto. La jugada posterior nos sale perfecta: Pol Olivier asiste a Corey que anota una bandeja y recibe falta. Lástima que falle el adicional, pero estamos ahí, a dos puntitos, 75-77. Cometemos falta para que nos quede tiempo. Samar transforma uno de los tiros libres, 75-78 y tiempo de sobra. Fallamos el triple que nos hubiese llevado a la prórroga y el rebote es zamorano. Y con ese rebote, también se llevan el partido.
Su segunda victoria del curso es nuestra segunda derrota. Tuvimos nuestro momento en el tercer cuarto, pero la respuesta zamorana fue contundente y definitiva. Ahora es el turno de Garita y el resto del cuerpo técnico para analizar el cómo y el porqué de este tropiezo e inmediatamente después comenzar a pensar en el nuevo reto que nos espera la próxima semana en Santander ante el Estela. Esperemos que allí nos reencontremos con la victoria, por mucho que La Ballena sea una cancha que se nos suele atragantar. Que estas derrotas no os desanimen; estos chicos están capacitados para darnos muchas alegrías. Y lo harán.

1, 2, 3,…ZOR-NO-TZA!!!

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