ESTO NO HA ACABADO

Comercial Ulsa CBC Valladolid-61; Ametx Zornotza-54 (2-1) Parciales: 17-17, 8-7 (25-24); 18-12 (43-36), 18-18 (61-54) Tras la derrota en la tarde del viernes el Zornotza se queda sin margen de error en su lucha por el ascenso a Oro. Si este domingo volvemos a perder en la cancha pucelana, el increíble temporadón realizado llegaría a […]

Comercial Ulsa CBC Valladolid-61; Ametx Zornotza-54 (2-1)
Parciales: 17-17, 8-7 (25-24); 18-12 (43-36), 18-18 (61-54)

Tras la derrota en la tarde del viernes el Zornotza se queda sin margen de error en su lucha por el ascenso a Oro. Si este domingo volvemos a perder en la cancha pucelana, el increíble temporadón realizado llegaría a su fin, pero por el contrario, si ganamos, la serie y el ascenso se decidiría el martes en Larrea. Así que ya lo sabéis, esto no ha acabado y pese a caer ayer, seguimos vivos y con ganas de volver a reencontrarnos con todos vosotros y jugarnos el ascenso en nuestro hogar.

Ayer los pucelanos volvieron a ser mejores que nosotros, como en el primer partido, manejándose mejor en un escenario de tanteo bajo, estando más listos, siendo más duros. Paco García llevó el partido donde les convenía, con su defensa nos infectó el disco duro y nuestras ideas se diluyeron. Por contra, con un juego sencillo pero efectivo, las ardillas carmesí nos iban haciendo daño, en muchas ocasiones con auténticos mazazos tras buenas defensas verdes, con canastas de extrema dificultad sobre la bocina y con el factor suerte a favor. Pero la suerte hay que buscarla y los locales así lo hicieron, leyendo mucho mejor que nosotros lo que la situación iba requiriendo en cada momento. Y así y todo, estuvimos peleando por la victoria hasta el final. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿qué habría pasado si hubiésemos tenido un porcentaje de acierto normal en los tiros libres? Sí, volvimos a perdonar demasiado en momentos claves desde esa línea, maldita para nosotros durante toda la temporada.

Si el equipo no tuvo su día, lo de la afición ya es otro cantar. La muy nutrida Marea Verde llegó a Valladolid rebosante de entusiasmo e ilusión. Un sector del Pisuerga bien podría haberse llamado Ibaizabal, porque allí estuvo la familia zornotzarra, animando sin parar, antes, durante y después. Da igual que nuestros chicos lo hagan mejor o peor un día, se han ganado de sobra el cariño y el agradecimiento -cómo nos estáis haciendo soñar, chavales- a lo largo del curso y la afición estará ahí, sin fallar, a las duras y a las maduras. Deportiva, festiva. Ejemplar allí donde esté, llevando en volandas a sus equipos, ya sea a las chavalas cadetes en Ixerbekoa para que ganen la copa o a su primer equipo en Valladolid para que luche por el Oro. Todos somos Zornotza. Y eso vale más que cualquier metal precioso.

Seguramente la afición mostró ayer el camino que debe seguir el equipo. Hay que olvidarse de responsabilidades y tensión y saltar a la cancha a disfrutar. El éxito es haber llegado hasta aquí, ahora toca gozarlo, salir sueltos, con una sonrisa, nada de gestos severos ni miedo al error. Toca jugar con alegría, contagiados de ese espíritu festivo que la Marea Verde no pierde nunca. Si se hace así, es muy posible que llegue la victoria. Y si no, pues no pasa nada, se felicita al rival y… ¡que nos quiten lo bailao!

Este tercer partido de la Final comenzó bien, con un 2+1 de David Iriarte. Ese buen arranque tendrá su continuidad con un triple de JR Cadot (no busquéis ninguna de estas canastas en las estadísticas oficiales, porque estas están de aquella manera) y vamos tomando ventaja. Sin embargo, los locales no se descuelgan y dos asistencias de Henri Wade Chatman para que mateen Miguel González y Sergio de la Fuente sirven para empatar el partido a 10. Las defensas van superando a los ataques, cuesta anotar, así que duele mucho que te hagan cuatro puntos de una tacada. Y es que cuando íbamos mandando 11-15, Wade Chatman clava un triple mientras recibe falta, completando posteriormente el 3+1 y volviendo a igualar el marcador. Nosotros ya habíamos empezado a malgastar tiros libres. El primer cuarto finaliza empatado a 17.

La tensión es enorme por lo mucho que hay en juego. El Pisuerga presenta un entradón, las aficiones animan, pero lo que no se anima es el marcador. El segundo cuarto será rácano en cuanto a puntuación. Para el observador neutral estos diez minutos serán un espanto, pero para pucelanos y zornotzarras son diez minutos de emoción pura y dura. Los primeros cuatro puntos los aporta Tevin Falzon, dos para el Zornotza y otros dos para el Valladolid, porque la mala suerte hace que en la lucha por un rebote defensivo acabe metiendo la bola en nuestra canasta. Ese factor suerte del que antes hablábamos y que ya se iba decantando hacia los locales. Luego carrusel de errores de unos y otros. Nosotros no podemos correr y estamos incómodos, pero al menos lo compensamos con defensa. Un mínimo amago de fuga local es frenado por el Zornotza y al descanso llegamos 25-24, tras un parcial en estos diez minutos de 8-7.

Esos guarismos no nos gustan. Los de Garita se hallan más a gusto en partidos más vivos. Pero Valladolid está en su salsa y a su dureza -mental y física- no sabemos responder al mismo nivel. Nos van a seguir negando canastas fáciles, nos harán falta si es necesario, sabedores de nuestros problemas en el tiro libre, y desde el exterior no encontramos posiciones de tiro, o tal vez lo que no encontramos es la confianza para lanzar. Y eso después de que a la vuelta de vestuarios la cosa parezca ir de maravilla con un triple lateral de Juanchi Orellano y una penetración de Khalid Mutakabbir que nos ponen 25-29. Ahí es cuando los locales meten una marcha más en ambos lados de la cancha. Su defensa nos anula y en ataque Wade Chatman anota y reparte juego, González sigue con su partidazo particular, mateando y clavando triples, uno de los cuales deja el marcador en 41-30. Nos han endosado un 16-1 de parcial. Momento crítico. Dani de la Rúa decide tomar la responsabilidad en las acciones ofensivas de los verdes. Primero obsequiará con una alley oop estratosférico a Cadot que vuela y revienta el aro. Nos sube el ánimo y como además el base azudense sí estará fino desde la línea de personal, nos permite acabar el cuarto 43-36. Hemos puesto un torniquete a tiempo para cortar la hemorragia.

Al comienzo del último cuarto intentaremos dar la vuelta al marcador, Iker Salazar anota de media distancia y desde la línea, De la Rúa suma también dos tiros libres, Mutakabbir aporta también un par de puntos, pero nuestra defensa es superada, primero con otro triple limpio de González, y luego con canastas afortundas; una a la remanguillé de Boubacar Sidibe sobre la bocina de posesión, más un triple de Daniel Astilleros también con la posesión casi agotada. Eso nos supone seguir rezagados, 51-44, a cinco minutos del final. Entonces ponemos todo el corazón sobre el parquet, consiguimos, ahora sí, frenar el ataque local y en dos minutos y medio logramos un parcial de 1-6. Estamos a dos puntos, 52-50. Creemos en la victoria, pero llega Wade Chatman y nos echa un jarro de agua fría con un triplazo. Seguiremos intentándolo, pero nuestras buenas defensas no tienen premio porque los rechaces y balones sueltos caen en manos vallisoletanas. Están más listos, nos roban la cartera en varias acciones y eso nos va dejando sin capacidad de respuesta en ese sprint final. No ha podido ser, perdemos 61-54. La final queda 2-1 para el Comercial Ulsa CBC Valladolid.

Pero como apuntábamos antes, esto no ha acabado. Mañana domingo, con nueva llegada masiva de la Marea Verde al Pisuerga, el Zornotza volverá a pelear por prolongar nuestro sueño dorado, por empatar a dos victorias la serie, por conseguir que la temporada finalice en Larrea el próximo martes y que sea en nuestro hogar donde el ascenso se decida.

Ayer el rival fue mejor y nosotros estuvimos nerviosos y tensos, pero mañana debemos cambiar la cara, ser nosotros mismos. Chavales, que no os falte la alegría, la soltura ni el desparpajo. Saltad a la cancha a disfrutar, tanto como nos habéis hecho disfrutar a nosotros durante esta maravillosa temporada, y que nos os falte la sonrisa en la cara, esa que no se borra del rostro de todos los componentes de la Marea Verde. Así que…

1, 2, 3,…ZOR-NO-TZA!!!

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