APALIZADOS

Afanion CB Almansa-90; Zornotza ST-56 Parciales: 19-12, 26-17 (45-29); 28-21 (73-50), 17-6 (90-56) Parece mentira que hace tan solo una semana estuviésemos experimentando sensaciones tan positivas tras aquella magnífica victoria ante el Bàsquet Girona, que supuso todo un subidón al ver al equipo jugando con una actitud y un brío que nos levantaban el ánimo […]

Afanion CB Almansa-90; Zornotza ST-56
Parciales: 19-12, 26-17 (45-29); 28-21 (73-50), 17-6 (90-56)

Parece mentira que hace tan solo una semana estuviésemos experimentando sensaciones tan positivas tras aquella magnífica victoria ante el Bàsquet Girona, que supuso todo un subidón al ver al equipo jugando con una actitud y un brío que nos levantaban el ánimo hasta muy arriba. Y parece mentira porque solo siete días después, en Almansa, no hemos visto a aquel equipo verde, sino una versión de los nuestros totalmente opuesta a aquella, siendo un muñeco en manos de un conjunto local que nos ha barrido de la cancha con una rotundidad que el marcador refleja a la perfección.

Podríamos utilizar la expresión “desaparecidos en combate”, pero sería totalmente inexacta; para que exista un combate se necesitan dos contendientes y este sábado, en el pabellón almanseño, solo ha habido un equipo. Nosotros hemos aguantado siete minutos y luego hemos caído noqueados, hemos encajado golpe tras golpe sin capacidad de responder, groguis como estábamos. Si hubiese sido boxeo, deberíamos haber tirado la toalla cuanto antes, para evitar destrozos mayores, pero como era baloncesto, hemos debido completar los cuarenta minutos, aguantando el chaparrón y viendo disfrutar a la afición manchega como siete días antes lo hacía la nuestra.

Durante siete minutos hemos estado metidos en el partido, incluso colocándonos en ventaja en el marcador (11-12). El encuentro estaba trabado, muy enredado y con poca fluidez. No dábamos muy buenas sensaciones, pero el marcador iba apretado y todo podía suceder. Y lo que ha sucedido es que el Almansa se ha puesto las pilas, guiado por un soberbio Rowell Graham Bell. El británico ha sido la inspiración para los de Rubén Perelló y su ubicuidad y acierto nos han empezado a desbordar. Nuestras luces en ataque ya estaban siendo muy débiles, pero a partir de ese momento llega el apagón total. O no nos dejan o no sabemos hacer circular el balón en el juego posicional, al que nos vemos condenados porque no logramos situaciones de jugadas a campo abierto, entre otras cosas porque nuestra defensa empieza a hacer aguas y ya no hallaremos la manera de achicar semejante torrente. Los azules comienzan a sonreír y pasárselo bien jugando mientras nosotros nos descomponemos. El 8-0 recibido en tres minutos deja un 19-12 en el marcador a la conclusión del primer cuarto.

La inercia apuntada en esos minutos no cesará. Los tres cuartos restantes son una auténtica tortura para los de Garita. Impotencia absoluta. Pronto los almanseños se nos escapan de más de diez puntos y adiós, muy buenas, hasta aquí hemos llegado. Al descanso nos vamos 45-29. Quizá tras el paso de vestuarios logremos revivir. No sería la primera vez.

Pues no. Si antes era Graham Bell el que hacía lo que quería con nosotros, ahora será el estadounidense Thomas Granado quien continúe con esa labor de demolición del equipo zornotzarra. Las diferencias en el marcador pronto traspasan la frontera de la veintena de puntos. Las diferencias en el juego son aún mayores. Finaliza el tercer cuarto con un elocuente 73-50.

En el último cuarto nuestro estado depresivo nos deja inertes. Almansa puede dar descanso a sus piezas clave, pero a nosotros eso ya nos da un poco igual, porque, aunque encajemos algo menos, nuestra nulidad ofensiva es “acongojante”. La paliza sigue aumentando hasta límites terribles, superando la treintena de puntos. La sirena, bendita sea, que señaliza la conclusión del partido pone término a nuestros padecimientos con un marcador que es como la bofetada final: 90-56.

Hay días que no y es que no, que lo que puede salir mal sale peor. En Almansa ha sido uno de esos días. Hemos estado totalmente negados y entregados. ¿Fue un espejismo lo del pasado sábado ante el Girona? Esperemos que no. El caso es que pese al sonrojante palizón recibido, nos mantenemos en la parte alta de la tabla, con todas las opciones de seguir peleando por el ascenso, pero claro, si repetimos actuaciones como esta, o como la de Villarrobledo, esas opciones desaparecerán. Que vuelva la versión buena del Zornotza cuanto antes. Deseemos, esperemos y confiemos en que eso suceda el próximo sábado en Larrea, cuando nos visitará el Real Murcia.

1, 2, 3,…ZOR-NO-TZA!!!

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