¿QUÉ SE SENTIRÁ AL GANAR FUERA?

Isover Basket Azuqueca-85; Zornotza ST-78 Parciales: 23-21, 17-22 (40-43); 28-16 (68-59), 17-19 (85-78) ¿Qué se sentirá al ganar fuera? Esa es la pregunta que llevamos tiempo haciéndonos. Hace ya tanto que no logramos vencer lejos de Amorebieta –desde el 16 de diciembre en Azpeitia- que no recordamos qué es lo que se siente. Creemos recordar […]

Isover Basket Azuqueca-85; Zornotza ST-78
Parciales: 23-21, 17-22 (40-43); 28-16 (68-59), 17-19 (85-78)

¿Qué se sentirá al ganar fuera? Esa es la pregunta que llevamos tiempo haciéndonos. Hace ya tanto que no logramos vencer lejos de Amorebieta –desde el 16 de diciembre en Azpeitia- que no recordamos qué es lo que se siente. Creemos recordar que era algo así como una gran satisfacción e inmensa alegría, pero no estamos seguros, porque desde entonces, cada vez que partimos de viaje, regresamos con la cabeza gacha y el corazón triste.

Este sábado, en el polideportivo La Paz de la localidad guadalajareña de Azuqueca de Henares (el pueblo de “nuestro” Dani de la Rúa), hemos tenido una buena ocasión de reencontrarnos con aquel olvidado sentimiento, pero por desgracia hemos vuelto a reincidir en nuestra decepcionante actitud, o será aptitud, como visitantes. Se repite la historia: llegamos tarde al partido, toca remar para remontar, esta vez lo logramos, pero sufrimos una de esas terribles e inexplicables pájaras que echan por tierra en un visto y no visto todo el esfuerzo anterior y volvemos con otra derrota en el zurrón. Derrotas que van pesando y lastrando nuestro caminar por la A1, colocándonos al borde de abandonar los puestos que dan lugar a la lucha por el ascenso a Oro.

Lo dicho, nos volvía a costar entrar en el partido y el Isover Basket Azuqueca se aprovecharía para tomar rápidas y notables ventajas. En menos de siete minutos ya estábamos trece abajo (21-8); porque nuestra defensa era un coladero –sin ayudas en los bloqueos, sin cerrar la entrada de nuestra zona, permitiendo tiros liberados- y en ataque careciendo de puntería. Cuesta arriba se ponía la cosa, pero esta vez los chicos de Garita reaccionaban a tiempo para reconducir la cosa y evitar otro temprano descarrilamiento. Iván Martínez será el líder de los verdes. El vallisoletano da una lección de veteranía y, sobre todo, de actitud defensiva, robando balones, reboteando, poniendo tapones, anotando, repartiendo asistencias… Y comandando en todos los frentes a los zornotzarras. Y sus compañeros se reaniman. En poco más de tres minutos se logra un parcial de 2-13 que estrecha la desventaja hasta el 23-21 con el que termina el primer cuarto. Un final de cuarto espectacular de Joseba Estalayo que clava dos triples, el segundo con la sangre fría suficiente para fintar, posicionarse y lanzar sobre la bocina. El Zornotza llegaba a Azuqueca.

Llegaba e iba a competir. Como lo demuestra en el segundo cuarto. Los locales aún mandarán en el marcador, pero los nuestros no les permiten nuevas fugas. Con cinco minutos disputados de ese periodo seguimos por debajo (34-31), pero ahí empezamos a ser nosotros los que mandamos sobre el parqué. Kevin Bercy está anotando, incluso de tres, o sacando faltas, Iván sigue a lo suyo y todo el equipo ha cambiado la cara. En poco más de dos minutos le damos la vuelta al marcador de manera contundente con un 0-10 de parcial. Nos vemos 34-41 y empezamos a creer en que volveremos a experimentar ese cosquilleo ganador lejos de Larrea. Los azudenses no quieren quedarse rezagados, replican, pero nos vamos al descanso con ventaja, 40-43.

A la vuelta de vestuarios viviremos cuatro minutos en los que ciertamente vemos la victoria factible. Son minutos en los que nos adueñamos del partido, en los que los locales muestran síntomas de nerviosismo, nos aprovechamos y un triple de Álex Mazaira coloca el 45-53 en el marcador. Estamos abriendo hueco, mandando en el juego y el escenario es propicio para regresar, por fin, con una alegría. Sin embargo, todo se desarrolla contra toda lógica: los que nos ponemos nerviosos somos nosotros y los que se sueltan y empiezan a disfrutar son ellos. Nuestro recital de pérdidas de balón, no forzadas, nos autocondena. El Azuqueca vuelve a encontrar todo tipo de facilidades para acribillar nuestro aro. En seis minutos encajamos un terrorífico parcial de 23-6. Qué manera de desdibujarse un equipo. De ilusionarnos con la victoria estando ocho arriba pasamos a vernos contra las cuerdas, nueve abajo (68-59), al finalizar el tercer cuarto.

El último asalto sigue con el cuadro local disfrutando de la situación. Nos mantienen a raya, por sus aciertos, pero especialmente porque a nosotros se nos ha hecho de noche de repente. Pero en esta ocasión no bajaremos los brazos antes de tiempo y seguiremos compitiendo hasta el final. Los puntos de Bercy, Cristian Uta y un Saah Nimley infalible en los tiros libres (12 de 12) nos permiten frenar la escapada local primero e ir reduciendo la diferencia muy poco a poco después. Nos acercaremos a tres puntos, pero los azudenses no fallan en la contrarréplica. Tendremos la oportunidad de empatar el partido cuando, a falta de 24 segundos y con 81-78, Nimley lanza un triple, el balón golpea el aro, pero en lugar de caer dentro se va hacia fuera y tras el rebote local llegan los tiros libres que decantan casi definitivamente la balanza (83-78). Estalayo lanzará otro triple, que tampoco entra, y otros dos tiros libres castellanomanchegos sellan el definitivo marcador, 85-78, y nos devuelven a Amorebieta una vez más con la etiqueta de perdedores.

La mala racha como visitantes se alarga. Fuera de nuestro feudo parecemos otros, un equipo sin chispa, por momentos incluso sin alma, con frecuentes apagones, pájaras o desconexiones, y esto está reflejándose ya en la clasificación, donde todavía ocupamos lugares altos, pero vemos por los retrovisores que llegan otros rivales y que amenazan con adelantarnos si seguimos limitándonos a vivir del aliento de Larrea y de las rentas cosechadas en 2018. Y es que estar a día de hoy con 9 victorias y 7 derrotas es algo estupendo, pero si pensamos que comenzamos esta A1 con 7-3, el gesto se nos tuerce un poco.

La próxima jornada repetimos como forasteros y nos espera un más difícil todavía, ya que el viernes acudimos a Alicante, donde nos espera un Lucentum escocido por la derrota como locales contra el Marín. Querrán resarcirse contra nosotros, querrán repetir su victoria en Larrea, pero nosotros volveremos a intentar acabar con nuestra mala racha “on the road”, por muy complicado que sea el reto. Así que ánimo, a levantar la cabeza, sonreír y disfrutar sobre la cancha. Que no se disipe la ilusión.

1, 2, 3,…ZOR-NO-TZA!!!

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